Clima Electoral en Escocia

El mismo día de la resolución (revolución) de elecciones presidenciales en México, el día que mi querido país se estaba yendo al carajo, yo me metí en el auto con Liucija y sus padres, camino a St. Andrews, con uno de los climas más escoceses que he visto, o visto y aprovechado.

Al final es una especie de paradoja, que aspectos de alguna manera muy características de los lugares que ocupan todos mis pensamientos, México y Escocia (aparte del futuro en Ámsterdam claro!), se manifiesten este día; el clima nublado, densa bruma, húmedo y lluvioso de la isla Británica; y por otro lado la masiva muestra de estrechez política, amplia y tolerada corrupción, desorganización  y caos que sirven de emblema a la nación tropical.

más y más lluvia

Me despierto temprano, ha estado lloviendo toda la noche; en realidad ha estado lloviendo los últimos dos días, y el sentimiento de pesadumbre del clima me recuerda que ayer concluyó el proceso de voto de los ciudadanos mexicanos, así que rápidamente consulto las fuentes en mi aparato comunicador ultratecnológico y me doy cuenta de que al aprecer sucedió lo que nadie quería pero parecía difícil de frenar; el PRI ha “ganado” las elecciones.

Asi que sufro una leve depresión por mi país, regreso a la habitación a sirenear un poco más antes de partir a la universidad, desayunar y ver a los suegros. Mientras ellos  se entretienen con platicas que parecen interesantes en Lituano, yo sigo consultando mis medios virtuales, Tweeter y demás, leyendo opiniones y haciéndome a la idea de que hace falta un levantamiento armado en México. Tal vez lo digo porque a mi no me tocarían balas (sarcasmo). En fin, dedicimos enfilarnos a St. Andrews, un pueblo al norte de Edimburgo, atravesando la bahía que casi extirpa a Escocia de Inglaterra por los puentes de Queensferry.

St. Andrews  es un pueblo super fresa en el reino de Fife. Los snobs del tema dicen que es ahí donde se institucionalizó el Golf, siendo el supuesto deporte de la clase acomdada, tal y como lo conocemor en todos lados. Aunque esta opinión está en disputa, pues los Edimburgueses se atribuyen a sí mismos la creación de la actividad y el campo más antiguo.

Entonces, llegamos al lugar de San Andrés, y la lluvia no para, del mismo modo que yo reviso lo que pasa en el ambiente post electoral en cada oportunidad antisocial que tengo. El paisaje es aquel que, viviendo en México, todos deseamos tener después de los largos días de violencia solar. El problema es que en estas coordenadas en partícular, siempre está humedo y ¡uno se llega a cansar!

Ahora que recuerdo la última vez que estuve en St. Andrews fue para visitar a mi amigo Gallego Anton, y en aquella ocasión tuvimos un clima excepcional, soleado y cálido, incluso tuvimos la oportunidad de acidear en la playa, observando a las aves y demás cosas ácidas, como comer pizza.

En fín, en la pequeña ciudad caminamos bajo la siempre presente lluvia, y buscamos un poco de refugio enn museo gratuido que encontramos en la calle. El museo más reducido al que he tenido oportunidad de entrar, lleno  de recuerdos de corredores de autos de la primera mitad del siglo pasado, además de colecciones de drogerías y una lavandería casera de la misma época. Todo seguido de un jardincito donde, siguiendo las reglas psiquedélicas, noté unos patrones en las flores que capuré enseguida.

En el museo

Al parecer lo más interesante del lugar son: La universidad super fresa donde estudió el famosísimo y funcional príncipe Charles, el Old Course de Golf, la catedral y castillos del siglo XV en ruinas, y la playita que ni se puede usar por el clima.

El clima muy escocés

Camino por ahí, veo la niebla que hace que la linea del horizonte se mezcle con el mar, y siento la idea de la revolución mexicana volver a mi cabeza, qué estará pasando en el país me pregunto, de seguro las historias de las tarjetas de soriana se descalifican y la clase media  (nera) se siente segura de que las cosas no cambiarán mucho, “más vale malo conocido que bueno por conocer” dicen por ahí ¿no?. El miedo les paraliza, pero la verdad yo digo todo esto bien cómodo porque estoy lejos y, cómo puede decir mi tío, México no me importa ni tengo perspectiva.

"On the fly"

Al final, después de tomar todas mis fotos memorables me doy cuenta de que el brillo de la cámara de mi aparato comunicador está bajo, así que todas las fotos están oscuras, vaya idiota, tendré que – como mexicano- robar algunas fotos de la cámara de Liucija. Así, el día más escocés, en el que ocurre el conflicto más mexicano termina con la visita de tales ruinas y una lasagna vegetariana en el primer pub que se ve a la salida de la central de atubuses de la ciudad. Mi esperanza en mi nación está en ruinas.

En ruinas así, como la piedra erosionada por el agua, sal y viento…

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